miércoles, 28 de diciembre de 2016

Carta de Hernán Cortés al Rey de Cebú, 1527

 Es bien conocido el interés que el conquistador Hernán Cortés tenía de ser el encargado de la siguiente etapa de dominio español, esta vez en Asia. Hemos tratado el asunto en varias entradas en diciembre de 2009.  Consultar Hernán Cortés y la Mar del Sur. Para el efecto, tenía preparadas embarcaciones dispuestas a zarpar rumbo a Oriente y también hacer buen negocio construyendo barcos en la costa del Pacífico.

En 1528 la paciencia de Cortés tuvo su premio, pues la corona española se vio necesitada de enviar una misión de rescate hacia las islas de la especiería y tomó la oferta del conquistador para enviar desde la Nueva España una expedición.  Cortés aprovechó y nombró a su pariente Alvaro de Saavedra Cerón para llevar esta aventura. Ver la suerte de Saavedra

En ese contexto, resulta interesante la lectura de una carta del mismo Cortés escrita en mayo de 1527, ni más ni menos que para el Rey de Cebú. El texto, que puede ser considerado común a este tipo de expedición (en ocasiones se escribía una copia en árabe o en hebreo, por si se presentaba la oportunidad). La diferencia estriba en que el texto critica duramente a Magallanes por su impericia y el haber faltado a la disciplina. Cortés es duro contra aquel portugués, probablemente para mostrarse él mismo como alguien con mejores condiciones como político y diplomático. 

Espero que los lectores disfruten de esta pieza del arte de hacer pedazos la fama ajena.


 La distancia entre Cebu y el Maluco (Molucas)

Carta que escribió Hernán Cortés al Rey de Cebú, manifestándole el objeto de la expedición que iba al Maluco mandada por Alvaro de Saavedra (Archivo de Indias en Sevilla, Leg. 6o de Patronato Real)

A vos el honrado é buen Rey de la isla de Cebú, que es en las partes del Maluco: Yo D. Hernando Cortés, Capitán General é Gobernador desta Nueva-España, por el muy alto y potentísimo Emperador, Cesar Augusto, Rey de las Españas, nuestro Señor, os envió (sic) mucho a saludar, como aquél á quien amo y aprecio y deseo todo bien y amor por la buenas nuevas que de vuestra persona é tierra he sabido, y por el buen tratamiento é acogida que sé que habeis hechos á los españoles que por ella han aportado.

Ya terneis noticia por relacion de los españoles que en vuestro poder quedaron presos, de cierta gente que el gram Emperador é Monarca de los cristianos á esas partes envió, puede haber siete ó ocho años, del gran poder, grandeza y ecelencias suyas: y por esto, y porque del capitan y gente que yo agora en su poderoso nombre envio, os podeis informar de los que mas quisierdes saber, no será menester desto hacer luenga escritura; pero es bien que sepais, como este tan poderoso Príncipe, queriendo saber la manera é contratacion destas partes, envió á ellas un capitan suyo llamado Hernando de Magallanes con cinco naos, de las cuales por mal recabado y proveimiento del dicho capitan, no volvieron en sus Reinos mas de la una, de donde S.M. se informó de la causa del desbarato é perdicion de las otras: y puesto que de todo recibio pena, lo que mas sintió, fue haber su capitan cedido de sus Reales mandamientos é instruccion que llevaba, mayormente en haber movido guerra ó discordia con vos é vuestras gentes; porque la intencion con que S.M. le envió, no fue sino para os tener á todos por muy verdaderos amigos é servidores, é ofreceros toda buena voluntad para vuestras honras é personas; y por esta desobidiencia permitió el Señor é hacedor de todas las cosas, que él recibiese el pago de su desacato, muriendo como murió en la mala demanda que intentó contra la voluntad de su Príncípe: y no le hizo Dios poco bien en morir como ahí murió, porque si vivo volviera, no fuera tan liviano el pago de sus desconciertos. Y para que vos y todos los otros Reyes y señores desas partes conozcais la voluntad de S.M., é como de lo hecho por este capitán le ha pesado, puede haber dos años que envió otros dos capitanes con gentes á esas tierras para os satisfacer desto; y para que mas recabdo hobiese y mas cierta toviesedes su embajada, me envió á mandar á mi, que en su poderoso nombre resido en estas sus tierras, que son muy cercanas á las vuestras, que por mi parte yo despachase para este fin otros mensageros, mandándome y encargándome mucho con mucha diligencia y brevedad o proveyese: y así envio tres navíos con gente, que de todo esto os sabrá dar muy larga y verdadera razon, y podeis satisfaceros y tener por muy cierto todo lo que de mi parte os dijere, porque yo en el nombre deste grande y poderoso Señor así lo afirmo é certifico; y pues estamos tan cercanos, y en poca distancia de tiempo nos podemos comunicar, recibiré mucha honra que de todas las cosas que de mi querais ser aprovechado, me las hagais saber, porque sé que S. M. será de todo esto muy servido; y demas de su voluntad, yo me terné dello por muy contento y rescibiré mucha gracia, y el Emperador nuestro Señor servicio en que si alguno de los españoles que quedaron  en vuestra prision fueren vivos, los deis á ese capitan, y si por ellos quisierdes rescate, él lo dará á vuestra voluntad y contentamiento, aunque en mas que esto recibireis de S. M. mercedes, y de mi buenas obras, pues, queriendo, ternemos por mucho tiempo mucha contratacion é amistad. Fecha á veinte é ocho de Mayo de mil é quiniento é veinte é siete. Hernando Cortés.

Martín Fernández de Navarrete . Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV : con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias. Madrid: Imprenta real, 1825. Vol. 5,pp. 461-462.



Tripulantes Filipinos

Un amable lector pregunta  acerca de los porcentajes de los tripulantes filipinos en el viaje del galeón.  La pregunta surge de la lectura de un viaje a Manila en 1584, publicada el pasado mes de octubre.

Esta es mi respuesta, por el momento.

La importancia que tuvieron los tripulantes filipinos en el manejo de la navegación en el Pacífico apenas comienza a ser valorada. De hecho, los navíos eran fabricados en Filipinas por manos locales y los marineros eran filipinos. No conozco una obra que se dedique exclusivamente a hacer este recuento, pero existen varios aspectos que han sido descritos. En el blog he recogido datos dispersos, pero trataré de compilar información más consistente.  El Memorial escrito por Hernando de los Rios Coronel ofrece algunas cifras. Por lo pronto, menciono algunas de las entradas de este blog que tratan este tema.


 

martes, 13 de diciembre de 2016

Causas para escoger Manila como la capital de Filipinas

El pasado 12 de noviembre participé en un simposio en el Museo de las Culturas Asiáticas de Singapur, con una conferencia sobre los primeros años de la conquista española en Filipinas. El simposio es parte de las actividades en torno a las ciudades puerto de Asia, una región que se distingue por su interconnectividad marítima desde la antigüedad.

Las ciudades son el personaje de esta exposición. De qué manera se han formado. Cómo han crecido y cómo algunas han desaparecido.  De qué manera se comunican entre ellas y se enriquecen con las culturas de los nuevos vecinos.  El Sudeste de Asia es quizás una de las zonas más variadas, con la presencia de indios, malayos, chinos, tailandeses, vietnamitas, filipinos, y un sinnúmero de otras poblaciones. La característica principal es la comunicación por mar y la relación entre la diversidad de pueblos que habitan este enorme espacio geogrpafico. El Islam convive con el Cristianismo y con el Budismo, así como con la adoración de espíritus. Aún con las notables diferencias culturales entre una y otra cultura, existe una gran comunicación y circulación de ideas.



Algunos han querido ver en esta región una similitud con la estructura del Mediterráneo, que ha sido la cuna de culturas clásicas y que mantiene una perfil muy destacado por las conexiones desde el Oriente Medio hasta España. Cierto o no, la región del Sudeste de Asia ha tenido y ha fortalecido vínculos ancestrales y también por sus aguas se han comunicado culturas clásicas de la región.  Ha sido testigo del ascenso de grandes poderes y el dominio de los Europeos desde hace cinco siglos. Fue también teatro de operaciones militares en el que se enfrentaron los japoneses, los ingleses y el nuevo imperio americano de forma por demás encarnizada.  En la actualidad, cerca de 600 millones de personas viven ahora una época de transición posterior a la guerra fría y sus ciudades son polos de crecimiento económico, aunque aún mantienen focos de pobreza en múltiples regiones.

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El tema con el que participé es el origen de Manila, que se convirtió en la capital de Filipinas en 1571. Mi propuesta se basa en la documentación del Archivo General de Indias relativa al encuentro entre españoles y portugueses en la isla de Cebú en el período 1566-1569,  que significó un momento delicado y fundamental para reorientar la conquista de Filipinas hacia la isla de Luzón. El asunto ha sido visto de manera lateral, sin prestar suficiente atención a las circunstancias políticas que atravesaban las coronas españolas y portuguesas y, mucho menos, a la situación prevaleciente en la región del Sudeste de Asia en aquel momento.  En mi opinión, se cuenta ahora con suficiente información para reconstruir un hecho singular, prácticamente una guerra europea en aguas asiáticas, que afortunamente no llegó a muchas pérdidas de vidas, pero definió el espacio de expansión y conquista de Portugal y España en esas latitudes.

El arrivo de Miguel López de Legazpi a Cebú en 1565 al frente de una armada proveniente de la Nueva España tuvo varias consecuencias fundamentales. Primero, inauguró la posibilidad de realizar el viaje de regreso por el Pacífico, bajo la guía del frailer Andrés de Urdaneta. Ese avance técnico abrió el gran océano a la posibilidad de expansión española a partir del territorio novohispano. Otra consecuencia que no debe ser soslayada es la posibilidad de explorar y dominar las islas de las especias. Sin embargo, acuerdos añejos entre España y Portugal no permitían esa posibilidad, y la corona española se acercaba peligrosamente a terreno considerado portugués. Ver entradas de este blog Tornavuelta y El reparto de un mundo ignorado.

En los años siguientes, llenos de dificultades para los soldados españoles en las islas del sur de Filipinas, se hizo presente una armada portuguesa dirigida por el Capitán Mayor Gonzalo Pereira, apodado Marramaque. Entre portugueses y españoles se celebraron varias reuniones muy llenas de colorido y protocolo (cañonazos de saludos, entrega de regalos, cenas) para negociar la salida de los españoles de lo que se consideraba "territorio" portugués. En vano, los tratos corteses y los mensajes que se intercambiaron, los españoles se mantuvieron en las islas y en 1568 los portugueses bloquearon Cebú por espacio de tres meses.  Una imposible guerra en el fin del mundo, en el que el arma más dañina era el hambre y la enfermedad.  Sin embargo, Gonzalo Pereira tuvo que retirar su tropas para atender una insurrección en la isla de Ternate, lo que dió tiempo a los españoles para fortalecerse. 

El misterio de esos encuentros y lo que nos muestran varios comentarios de la época es que la salida de los españoles de Cebú (sin dejar completamente abandonada la plaza), primero para ir a Panay y en 1571 hacia Manila, es que posiblemente los portugueses dieron información sobre las oportunidades de comercio en la isla de Luzón. En aquella época, China era una realidad borrosa para los españoles, un poderoso y rico país hacia el norte, pero desconocido en sus dimensiones y su política.  A partir de los años de incertidumbre en Cebú, y del enfrentamiento militar con los portugueses, López de Legazpi escribió al Rey de España acerca de la nueva meta: ir hacia el norte, dejar las especierías y acercarse a China.

Ver entrada ¿Por qué Manila?

Las evidencias son fantásticas, pues muestran personajes de gran talento como López de Legazpi, Andrés de Urdaneta, Gonzálo Pereira y otros, que ofrecen material suficiente para escribir una gran historia. Si alguien quiere hacer un film con esto, me apunto como guionista 😀.