lunes, 22 de diciembre de 2014

Paoay

Para continuar el recorrido por iglesias sembradas en las comunidades indígenas de Ilocos, en Filipinas, les invito a conocer dos de las mejores construcciones, que muestran la calidad del trabajo y la conservación. 

Paoay

Este espléndido monumento encierra un atractivo especial, pues la conservación del edificio se ha dado manteniendo límpio el enorme atrio y con acceso a las murallas laterales. Es una agradable sorpresa ver la iglesia que puede recordarnos Mérida, Oaxaca o Acolman en México. Les ofrezco algunas vistas.








Santa María y el mar

Al sur de Vigan se encuentra una de las mejores construcciones, elevada unos diez metros sobre el nivel del mar, Santa María, que conserva la estructura original del siglo XVII, aunque su origen se remonta a 1572, también por obra de Juan de Salcedo.













A pocos kilòmetros de Santa Maria se encuentra San Esteban, un lugar fortificado que servía para proteger el paso del Galeón de Manila antes de llegar a la punta extrema de Cabo Bojeador. El mar azul contrasta con la torre blanca que alguna vez sirvió para alertar sobre la llegada de piratas o ejércitos enemigos. Sin embargo, poco pudo contra ingleses y holandeses que atacaron Filipinas desde el siglo XVII. Frente a esta costa se levanta el insondable atractivo de China y sus vecinos del Sudeste de Asia.



domingo, 21 de diciembre de 2014

Barroco filipino


Invito a los lectores a hacer un breve recorrido por las construcciones católicas en las provincias de la costa noroccidental de Filipinas, comenzando por Laoag, capital de Ilocos Norte. 

El barroco anclado en la costa que conecta con Taiwán, el sur de China, Vietnam y Camboya, reune características particulares en su construcción, acorde con las características sísmicas de la isla de Luzón. La recurrente destrucción de las iglesias obligó a encontrar soluciones especiales: los sólidos campanarios están separados de la nave principal y constituyen en sí mismos monumentos muy interesantes. En Laoag, el campanario se hunde una pulgada cada año, lo que hace que la entrada sea muy pequeña. Como en casi todas las inglesias de la zona, los enormes edificios tienen contrafuertes que hacen pensar en soluciones góticas, pero utilizadas en los siglos XVII y XVIII. Algo que podríamos denominar el barroco telúrico.

Laogag

La primera capilla fue construida en 1580 de madera y paja por los frailes agustinos, pero incendios y terremotos obligaron a reconstruirla en 1612 en estilo mixto. En 1661, una revuelta indígena arrasó con la iglesia y el jefe indígena tomó la corona de la vírgen para proclamarse rey Almazan. Fue ocupada por los independentistas en 1898 y por fuerzas americanas en 1899.




Vigan

En la entrada anterior, mencioné algunas características de la catedral de Vigan, con similares contrafuertes y campanario separado. El papa Clemente VIII decretó la creación de la Diócesis de Nueva Segovia (también las de Cebú y Nueva Cáceres), el 14 de agosto de 1595, en la bula Super Specula Militantis Ecclesia.



Magsingal

La iglesia tiene un excelente retablo y púlpito, conservado gracias al trabajo de la comunidad. Al igual que las otras construcciones de la zona, se distingue por los contrafuertes y un campanario separado. La portada es neoclásica, pero el edificio es barroco.










Vigan

El pasado 7 de diciembre la ciudad de Vigan en la provincia de Ilocos Sur fue nombrada una de las nuevas siete ciudades maravillosas del mundo, junto con Beirut, Doha, Durban, Habana, Kuala Lumpur y La Paz.  El asunto es interesante porque desde 1999 la ciudad también fue reconocida por la UNESCO en la lista del Patrimonio Histórico Mundial como " un ejemplo de la conservación de la arquitectura colonial europea y como sitio del comercio en Asia". El refrendo de este reconocimiento indica una conciencia creciente de la población filipina acerca de su herencia multicultural.

La semana pasada hice un recorrido por las provinicias de Ilocos Norte y Sur. Comparto con los lectores algunas de mis impresiones.



La catedral de Vigan, construida en 1641


Lenguaje simbólico en la portada de la catedral: leones chinos y Santiago apóstol, o matamoros.

La costa occidental de Luzón, conocida en tiempos prehispánicos como Looc, o bahía, mantuvo amplios contactos comerciales con China y el mundo malayo, desde la actual Indonesia y Malasia, hasta la India y Arabia, que fueron aprovechados por los españoles a su llegada en 1572. El nieto de Miguel de Legazpi, el joven Juan de Salcedo inició la exploración de la región al norte de Manila en junio de 1572. Estableció su cuartel junto al rio Mestizo, en valles fértiles que transitan entre la sierra y el mar, y tuvo ahí su propia encomienda. La capital conocida entonces como Fernandina, en honor del príncipe Fernando, hijo de Felipe II, fue la sede también de la Arquidiócesis de Nueva Segovia. Hoy la zona tiene mútliples construcciones barrocas sembradas en pequeñas poblaciones a lo largo de la costa.

Vigan se distingue por la gran Plaza Salcedo, la Catedral, el Palacio Arzobispal, el Cementerio y las mansiones de tipo español.

Es evidente la influencia china y musulmana, junto con la presencia de la evangelización española. Los frailes agustinos se aprovecharon por siglos de la tierra y el trabajo indígena, o que dejó una herencia de revueltas populares.


 Entrada del cementerio


Museo padre Jorge Burgos



Majestuoso edificio del Arzobispado de la Nueva Segovia




Recorrer las calles empedradas, ver las calezas tiradas por caballos, las iglesias, las casas de piedra y madera con ventanales incrustados de concha nácar, despierta la sensación de entrar a un mundo tropical latinoamericano. El mercado ofrece lo mejor de la producción asiática, arroz, coco, tamarindo, mango, pero también maíz, camote, chile, jícama. Las delicias locales incluyen tsitsarón (chicharrón de cerdo), longanisa, pescados y mariscos.


Agradable sombra de árboles y celosías.





martes, 9 de diciembre de 2014

¿Por qué Manila?

Escribo esta nota días antes de viajar a Manila, preocupado por la situación de los afectados por la tormenta tropical Hagupit (rebautizada en Filipinas como Ruby) y su fuerza destructiva sobre el archipiélago. Los filipinos y sus vecinos en el Sudeste de Asia conocen de antaño la ira de estos meteoros, que en las islas son conocidos como baguío, pero los cambios demográficos, la falta de preparación y otros factores humanos han hecho más difícil enfrentar la visita anual de los vientos huracanados. Hoy parece que los daños han sido mucho menores que con el terrible tifón Hayan (Yolanda) del año pasado; menos muertos y damnificados, pero aún es preocupante la situación. 

Pero la pregunta que formulo en esta entrada del blog se refiere a las razones que motivaron a los españoles a fundar en 1571 la capital filipina en la isla de Luzón, precisamente en Manila.

Ya hemos referido en este blog, en 2009 Nombres Filipinos, el probable origen del nombre de Manila. También hemos hecho referencia al sistema de comercio que convirtió a Manila en centro de una red regional de intercambio en la región asiática, El sistema comercial del Galeón. Hemos hecho referencia, en  2011, a la importancia y debilidad de Manila; un enclave que estuvo en peligro de ser abandonado por la Corona española. 

Intramuros

¿Cuál fue la razón de mudar la capital del centro al norte del archipiélgo?

Cebú fue fundada por Miguel López de Legazpi en abril de 1565. Las expectativas de encontrar especias no se cumplieron, aunque se encontró algo de canela. Tampoco hubo plata ni oro. El modesto comercio de las islas estaba controlado por los Moros, malayos musulmanes, tal como lo describe Legazpi en una carta al rey Felipe II del 23 de julio de 1567 y eso le lleva a resaltar que al norte del archipiélago, en la gran isla de Luzón llegan comerciantes chinos y japoneses con sedas, tejidos, campanas, porcelanas, esencias aromáticas, hierro, estaño, tela de algodón, y reciben de los locales oro y cera.  Esos moros comercian esos productos  en el sur. 

Con ello, el interés de los españoles se fue modificando y la atracción hacia la desconocida China fue creciendo. En opinión de C.R. Boxer, el conflicto con los portugueses y los asuntos en las islas de las especias no avanzaban bien; la tierra y la población de la zona de Cebú no cubrían las expectativas de dominio y comercio de los españoles, así que la posibilidad de avanzar hacia el norte, más cerca del gigante de Asia les indujo a moverse a Luzón (1). 

El atractivo inicial era aprovechar el comercio de China, descrito como enorme y provechoso. En una carta escrita en Cebú en 1569 del Factor Real, Andrés de Mirandaola, al rey Felipe II, comenta que "cuando los portugueses estuvieron en este puerto se entendió cómo trataban y contrataban en las costas de china y japones (sic), y de cómo era negocio de que se sustentaban por ser, como era, la cosa más gruesa y de más interés que hasta hoy se ha visto en parte alguna donde se haya contratado" (2).

Coincidiendo con esa opinón, el misionero agustino Fray Martín de Rada escribía el 8 de julio de 1569 al Virrey en México que  la permanencia en la zona de Cebú no rendía los frutos necesarios, mientras que la isla de Luzón era más rica "porque son casi todos mercaderes y vienen chinos a tratar con ellos" (...) "En esta ysla de lusson ay mucho bastimento de arroz, puercos, cabras, búfalos. Ay oro mucho en respecto destrotras (de las otras islas) y (hay) cosas de la china". 

Rada esboza también la tentación de ocupar China, desde la plataforma filipina: 

"Si su magestad pretende la china, ques tierra muy larga, rrica y de gran policia, que tiene ciudades fuertes y muradas, muy mayores que las de Europa, tiene necesidad primero de azer asiento en estas yslas; lo uno, porque no sería acertado pasar por entre tantas yslas y baxios, como ay a la costa della, con navíos de alto bordo sino con navios de rremos; lo otro también, porque para conquistar una tierra tan grande y de tanta gente es necesario tener cerca el socorro y acogida para cualquier caso qe sucediere, aunque segun me é informado, así como portugueses como de yndios, que tratan con ellos, como de un chino que tomaron los días pasados en un junco, la gente de china no es nada belicosa y toda su confianza está en la multitud de la gente y en la fortalecza de las murallas, lo qual sería su degolladero, si se les tomase alguna (fortaleza), y así creo que mediante dios fácilmente y no con mucha gente, serán conquistados" (3).
El fuerte de Manila

En 1570, Legazpi trasladó su cuartel de Cebú a Panay, con mejores condiciones de abasto y defensa. Desde ahí envió el 8 de mayo al Maestre de Campo Martín de Goyti y al capitán Juan de Salcedo a explorar la isla de Luzón. Como resultado de esa expedición, Legazpi escribió al Virrey de la Nueva España que si el interés del Rey de España era conquistar el Maluco (las islas de la especiería), entonces Cebú sería lo más indicado, 

"(...) pero si su magestad pretende que sus ministros se estiendan a la parte norte y costa de china, tengo por más acertado hacer asiento en la ysla de luzón, de donde vino agora el maestre de campo, donde descubrió un puerto, aunque pequeño, pero cómo para media docena de navíos (se refiere a Cavite), legua y media del pueblo de manilla, cabecera de toda aquella provincia, el cual y la gente que con el fue trujeron buen contento de la tierra, porque hallaron tierra que tiene oro y ropa y gente que lo defienda, porque hasta ahora no se ha visto tanta gente junta ni con tanta artillería como allí, y aunque a la entrada nos recibieron de paz, depués la rompieron y le dieron guerra; trajéronme a este campo de allí diez piezas de bronce chica y grandes y dos versos de hierro (cañones ligeros), sin otras piezas de bronce que se echaron en la mar por no las poder traer"(4).

En suma, Legazpi tomó la decisión de avanzar sobre Manila y salió de Panay a Luzón el 15 de abril de 1571. Con ello esperaba controlar la región más poblada del archipíelago y puede suponerse que también actuaba atraído por el interés de acercarse al comercio con China, si no es que la posibilidad de conquistar al Imperio del Medio.

La toma de Manila

Martín de Goiti y Juan de Salcedo llegaron a Manila el 10 de junio de 1570. En sus propias palabras: "(...) por la orden que llevaba el maese de campo procuró con diligencia la paz y amistad y dominio de vuestra magestad, y tratándoles dello a los principales, halló en ellos, a lo que mostraron de prima faz, el mismo deseo que se les significó, aunque a lo que después se vino a entender, era todo debajo de malicia (...).

Todo terminó en una escaramuza con los moros, a quienes cobraron a fuego de arcabuz varios muertos. De esta forma, los defensores musulmanes de Manila decidieron retirarse. Lo mismo hicieron los españoles y fue hasta el 19 de mayo del año siguiente, cuando formalmente Manila pasó a manos de los españoles. En 1571 Legazpi viajó a la ciudad acompañado de un gran contingente de soldados españoles y aliados de otras islas. Fue notable la diferencia en el trato y en esta segunda incursión hubo menos violencia. Ante el escribano Fernando Riquel se suscribió un documento de pacificación y amistad con los indios. Con ello se tomaba posesión en nombre del Rey de España.

Expreso aquí mi solidaridad con la población filipina en estos difíciles momentos. Espero poder dar mejores noticias desde Manila en los próximos días.
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C.R. Boxer. South China in the Sixteen Century,  Beign the narratives of Galeote Pereira, Fr. Gaspar da Cruz, O.P., Fr. Martin de Rada, O.E.S.A. (1550-1575). London:The Hakluyt Society, Second Series No. CVI, 1953 p. XXXIX

(2) Isacio R. Rodriguez, Historia de la Provincia Agustiniana del Smo. Nombre de Jesús de Filipinas, Vol. XIV Historia Agustiniana, Manila, 1978, pp. 8-17.

(3) Copia de carta del P. Martín de Rada al Virrey de México, dándole importantes noticias sobre Filipinas, Ibidem, Rodriguez, 1978, pp. 24-32.

(4) Copia de algunos capítulos de carta de Legaspi al Virrey de la Nueva España, Panay, 25 de julio de 1570. Ibidem Rodríguez, 1978, pp. 49-53.

martes, 25 de noviembre de 2014

Seminario Mexico-Filipinas

Recibo noticia de un importante seminario internacional dedicado a la fraternidad entre México y Filipinas, que se llevará a cabo en Guadalajara, Jalisco, México, los días 27 y 28 de noviembre del 2014. Bajo el auspicio de El Colegio de Michoacán, se reunirán 19 ponentes de ambos países en torno a los vínculos históricos de fraternidad entre dos naciones de la Cuenca del Pacífico que fueron los puntos extremos de la ruta del Galeón de Manila o Galeón de Acapulco por 250 años.

¨Se trata del primer evento de Historia comparada entre México y Filipinas, tomando en cuenta que ambas naciones guardan estrechos lazos culturales como resultado de los intercambios que se dieron entre 1565 y 1815, es decir, la época del Galeón de Manila" se señala en el portal de internet de El Colegio de Michoacán. El seminario ha sido organizado por Paulina Machuca y Thomas Calvo, con el apoyo de la Universidad de Guadalajara, El Colegio de San Luis y la Universidad Iberoamericana.



Tres temas alrededor de la fraternidad entre Filipinas y México concentran la atención del seminario: Geopolítica, Historia y Religión, Espacio y Cultura. El primero será una revisión de la relación bilateral, desde sus orígenes, cuando las circunstancias históricas determinaron que la ruta de comercio colocara a México en el centro de una red global que vinculaba a Europa y Asia, hasta los contactos que continuaron por siglos y que se modificaron en la etapa independiente de ambas naciones.

Un segundo grupo de presentaciones ofrecerá una visión "micro" de la relación histórica, revisando aspectos como la propiedad de la tierra en Nueva España y en FIlipinas, los intercambios iconográficos que jugaron un papel importante en el imaginario religioso como el Santo Niño de Cebú y el Cristo Negro de Quiapo, en Manila. También se ofrece una revisión de la historiografía del galeón y un tema que resulta muy atractivo: las mujeres guerrileras en México y en Filipinas.

El tercer segmento corresponde a la cultura en términos más amplios y se incluyen influencias mutuas, de las que hemos dado énfasis en este blog. Aspectos de la arquitectura, los textiles, danzas y los diversos cultivos que se han intercambiado entre ambos pueblos. Se anuncia una sesión muy interesante y rica en información.

El jueves 27 de noviembre se inaugurará una exposición de libros y manuscritos de Filipinas en la biblioteca pública del Estado de Jalisco "Juan José Arreola", donde tendrá lugar el mencionado encuentro.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Seminario sobre el viaje Legazpi-Urdaneta

Los días 24 y 25 de noviembre se llevará a cabo un congreso internacional con motivo del 450 aniversario del viaje de Miguel López de Legazpi a Filipinas. El evento, auspiciado por El Colegio de Jalisco, se realizará en Zapopan (Guadalajara) Jalisco. Lo interesante del evento, a mi parecer, es que integra resultados de diversas investigaciones académicas que han descubierto nuevas vetas del sistema de comercio establecido por el Galeón de Manila. Tales investigaciones nos muestran el creciente interés por abordar temas que se alejan de la generalidad y el tópico común, para adentrarse en el impacto real que tuvo el comercio en la vida cotidiana de los pueblos a ambos lados de la ruta del Pacífico.

Aspectos tecnológicos de la ruta del galeón, como la tecnología naval y de defensa, serán abordados por Marcelo Adano, del Museo Histórico Naval de Acapulco, Iván Valdez-Bubnov, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Eder Gallegos, de El Colegio de Mexico.

El tema cultural ocupa un importante espacio en el encuentro, con aspectos tan importantes como la comunicación establecida entre diversos actores e idiomas desde que empezó a operar el sistema del galeón y que tuvo sus frutos más notables en la evangelización en Filipinas. La transferencia de saberes técnicos, como son los textiles indígenas, prometen ser presentaciones de mucho interés.

Debe destacarse la presentación de varios estudios regionales de notable interés, sobre todo porque abordan temas poco conocidos sobre el impacto del comercio y la migración a través del Pacifico hacia la Nueva España, en lugares como Chihuahua, en Jalisco y entre los otomíes del centro de México.

Quienes puedan asistir quedan invitados. Vale la pena.