domingo, 29 de julio de 2012

Miniatura

Cuando visiten Acapulco les recomiendo que visiten un pequeño museo hecho con detalle, esmero y pasión el Museo Naval











domingo, 22 de julio de 2012

Trata de esclavos, Nicaragua, Perú

La contraparte de la expansión marítima hacia el Pacífico fue la explotación de los recursos madereros del litoral centroamericano y el comercio de esclavos. En otras entradas de este blog, señalamos la continuidad que tuvo el tráfico de esclavos en América  en el litoral del Pacífico hasta bien entrado el siglo XVIII, tomando información del doctor Gonzalo Aguirre Beltrán.

Debido al volumen de la trata de esclavos africanos poco se habla de la presencia de forzados que también llegaron de Asia; sin embargo existen evidencias de que en esa primera globalización la demanda de esclavos era tan grande que incluso llegaron desde el otro lado del Pacífico, vía Europa. El comercio humano formaba parte del circuito comercial que tenía a Acapulco como centro y que se extendía a lo largo de Centroamérica y hasta el Perú.

Deseo destacar aquí el caso de un esclavo asiático que recorrió aquellas latitudes, arrastrado por el comercio de bienes y de seres humanos que dio pie a aquella expansión. Es un expediente estudiado por Fernando Iwasaki Cauti, como un ejemplo muy interesante de las primeras migraciones asiáticas, forzadas, hacia el Perú virreinal, que cito in extenso.



En 1575, un esclavo llamado Diego Yndio, ¨natural de la China de las Yndias del mar ozéano¨. litigó en Sevilla contra su amo porque se consideraba ¨libre de su nasçimiento y no sobjeto a sirbidumbre alguna¨. El chino declaraba haber sido sacado muy pequeño de su tierra y trasladado a Portugal, donde después de quince años fue vendido a un clérigo sevillano que lo empleó durante una década para finalmente venderlo al espartero Rodrigo Alonso antes de embarcarse a América.

El curioso proceso requería testigos excepcionales, y en la propia Sevilla acudió a declarar el anciano Esteba de Cabrera `yndio natural que dixo ser de la China¨, quien afirmó conocer a Diego y certificó su origen chino:

A la segunda pregunta dixo que este testigo tiene al dicho diego yndio por natural de la china yndia, rreyno y señorío de su magestad, porque este testigo como dicho tiene, lo conoçió en ella de la dicha hedad de seis años que dicho tiene. Y este testigo lo cree e tiene por cierto sin ninguna duda, porque el dicho diego yndio no save ni entiende hablar otra lengua sino la que platica e habla en la dicha provincia de la china, la qual es muy diferente de las que se hablan en otras partes e provinçias de las yndias. Y ansí lo a oydo dezir al governador françisco de castañeda que el dicho diego yndio hera natural, naçido y criado en la china, de adonde este testigo ansimismo es natural.

El aludido Francisco de Castañeda era un tenebroso personaje que dirigió interinamente Nicaragua de 1531 a 1534, luego de la muerte del celebre Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias . Como nunca tuvo provisión de gobernante no figura como tal en ninguno de los inventarios de autoridades coloniales conocidos, pero por sus felonías merece un lugar de privilegio en la historia universal de la infamia de los tiempos coloniales:

Y lo peor de todo, S.M., es que Pedrarias Dávila y el licenciado Francisco de Castañeda, alcalde mayor e contador de V.M., y Juan Téllez, que tuvo cargo de la tesorería por muerte é fallecimiento de Diego de la Tovilla, tesorero de V.M., cada uno de ellos tenían en la Mar del Sur un navío que contrataba con ellos en la cibdad de Panamá, de Castilla del Oro. Y porque en aquel tiempo no había contratación ninguna de otras provincias, ni los dichos tenían de qué aprovecharse en los fletes de sus navíos, tomaron por espediente para su ganancia la destrucción y desolación desta tierra. Porque V.M. sabrá, que estando sus navíos en el puerto de la Posesión, llevaban los escuadrones de indios é indias naturales desta provincia á embarcar en sus navíos, tan sin temor de Dios  ni de la Justicia Real ni acatamiento de V.M.
Castañeda era socio del Adelantado Pedro de Alvarado en la jornada de la Especiería y lo fue también en su intento de inmiscuirse en la Conquista del Perú, mas no por el oro, sino porque se dedicaba al proscrito y lucrativo negocio de la trata de de esclavos indígenas. De hecho, Francisco de Castañeda huyó de Nicaragua para no enfrentarse a su Juicio de Residencia, donde el tráfico de esclavos era uno de los peores cargos contra él.

Siguiendo el itinerario de otros soldados, el prófugo Castañeda fue a refugiarse al Perú en 1535, llevando consigo a un grupo de esclavos chinos adquiridos en México a los sobrevivientes de la expedición de Jofre de Loaysa (1525-1534), Diego Yndio y Esteban de Cabrera -los protagonistas del juicio de Sevilla de 1575- estuvieron entre aquellos infelices esclavizados por Castañeda.
Que sabe y es verdad que el dicho gobernador francisco de castañeda enviaba a españa çierta cantidad de yndios naturales de la China y el Pirú, encaminados a doña sancha castañeda su madre, entre los quales dichos yndios vino este testigo e vio que en ellos vino el dicho diego yndio.
Este testimonio es uno de tantos que existen dispersos en archivos y bibliotecas acerca de la migración forzada en el Pacífico, en espera de un estudio riguroso e integral que muestre el factor del trabajo esclavo en la expansión española tanto en América como en Asia.
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 Fernando Iwasaki Cauti. Extremo Oriente y Perú en el Siglo XVI. Mapfre. Madrid, 1992. p. 231-236

sábado, 14 de julio de 2012

Miradas Comparadas

Fue un acierto el diseño y la realización de la exposición  inaugurada el 12 de julio en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec, en la que se comparan los desarrollos de los principales reinos americanos, Perú y México. A mi manera de ver, lo más destacado es que se ofrece al público una perspectiva que rebasa el estudio de lo nacional, estrictamente limitado por las fronteras actuales. 

Los poderosos antecedentes indígenas fueron fundamentales en la formación y desarrollo durante la dominación española, con sus propias particularidades en la Nueva España y en Perú, pero expresaron procesos paralelos muy similares que se desarrollaron a partir del siglo XVI en ese amplísimo espacio geográfico y poblacional que va desde el árido norte del actual México hasta los Andes en el sur del continente.   


Las miradas que propone esta exposición son múltiples: tanto la interpretación idealizada de su propio pasado que hacían los indígenas incorporados al mundo hispano, como la que hoy se hace acerca del período virreinal -en tono de negación y de desprecio- heredado de los nacionalismos de la época independiente.

Son miradas compartidas por nuestras actuales sociedades, herederas de aquellos reinos, con sus rituales, fiestas y mitotes, incluso con las formas de representación política que siguen siendo dominantes.

jueves, 12 de julio de 2012

Arte y cultura, México y Perú

Hoy se inaugura en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec la exposición Miradas comparadas en los virreinatos de América, con cerca de 200 obras que abarcan cuatro siglos, e incluyen pintura, escultura, códices, biombos y textiles.

La exhibición proveniente de Los Angeles County Museum Art (LACMA) fue visitada por 35 mil personas y recupera el arte y las culturas de los imperios prehispánicos, para perfilar desde allí la fisonomías que adquirieron los virreinatos de la Nuevas España y Perú.

La directora de exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Miriam Kaiser, explica que la visión comparada de la producción artística de ambos virreinos muestra diferencias interesantes.  ¨Basta una observación atenta para descubrir que mientras en Perú optaron por la profusión de ornamentos en sus expresiones artísticas, en la Nueva España prevalecía un espíritu más estoico (...) Aquí estabamos más preocupados por el objeto o el sujeto que por la decoración¨


Demostración de la Danza de Indios, ca. 1780. 
Museo de América, Madrid.

Los indígenas fueron idealizados por los pintores novohispanos, de modo que en algunas ocasiones los plasman como modelos griegos, con atuendos europeos y hasta les colocan coronas. En la imagen, Moctezuma baila al estilo de Luis XIV.

La exposición introduce al visitante en Tenochtitlán y Cusco para familiarizarlo con el régimen político y social de cada uno, así como con sus tradiciones, por ejemplo la escultura monumental en el caso de los aztecas y el arte textil de los incas.

La segunda sección muestra cómo los estilos y materiales prehispánicos perduraron durante la dominación española y fueron adaptados a la confección de objetos cristianos.

La tercera explora la representación de la Conquista en códices, pinturas, biombos y otros objetos.

El cuarto apartado investiga el papel de los indígenas cristianizados y las nuevas devociones. Entre las advocaciones más destacadas se cuenta la Virgen de Guadalupe en México.

El quinto núcleo ofrece un acercamiento a los festivales indígenas y ritos sacros, mientras el último destaca la necesidad de las comunidades indígenas de generar genealogías.

Miradas comparadas en los virreinatos de América, curada por Ilona Katzew, jefa del departamento de arte latinoamericano de LACMA, reune piezas del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Perú, del Museo de América de Madrid, de varios recintos de Estados Unidos, de las colecciones del INAH en México y prestamos de coleccionistas privados.

(Con base en información de Yanireth Israde, Reforma, 12 de julio, 2012)

domingo, 8 de julio de 2012

Peruleros 2

La comunicación marítima entre México y Perú inició poco después de la conquista. No abordaré aquí el tema de los contactos en la etapa prehispánica, entre las culturas Inca y Azteca por ejemplo, pues salen del interés de este blog. Lo que es verificable es que en la primera mitad del quinientos la expansión española hacia el Pacífico americano fue impetuosa y contribuyó en pocos años a crear una infraestructura asombrosa de puertos, en una ¨gran media luna de colonias¨ desde Manzanillo hasta el Callao, y en la que se desarrollaba también la construcción de barcos. Casi de inmediato, Nicaragua y Panamá se erigieron como sedes de los astilleros más importantes en esa primer época.

En un contexto más amplio, la Corona española estaba interesada simultáneamente en la conquista de América y el control de la especiería en Asia, por lo que bajo el reinado de Carlos V los proyectos más ambiciosos (y en ocasiones absurdos) tenían cabida en el diseño imperial.

La información en los archivos es dispersa debido a que se iniciaron proyectos en varias partes de manera casi simultánea y como iniciativa de los propios conquistadores, quienes apenas transmitían sus acciones a la Corona (Hernán Cortés era de algún modo una excepción más en ese contexto). Entre 1518 y en las dos décadas posteriores se prosiguió la febril construcción naval, con técnicas adaptadas a las condiciones locales y a la disponibilidad de materiales. La esclavitud indígena jugó un papel primordial en esa expansión.

La construcción naval tuvo su origen en el Istmo de Panamá. Para explorar el recién descubierto Mar del Sur, Balboa emprendió la construcción de barcos a mediados de 1517, empresa que fue una hazaña trágica y heroica. La madera fue cortada en el lado atlántico del Istmo, quizás porque los árboles de la vertiente del Pacífico eran demasiado pequeños y torcidos. La cordelería, los clavos, las anclas, la brea, el alquitrán, las velas y todo el demás equipo y abastecimientos se reunieron en Acla, en la costa atlántica. Todo esto fue transportado al otro lado de las montañas que dividen ambas vertientes en las espadas de tamemes indígenas hasta el Río de las Balsas, en el Golfo de San Miguel. Según la versión oficial, 500 indígenas murieron durante esta obra, aunque según Las Casas la cifra correcta es de 2,000. 
Febril actividad en todo el litoral del Pacífico

Con la conquista del Perú se consolidó el comercio y el traslado de guerreros, armas, administradores, misioneros y bienes hacia el viejo imperio Inca, pero no se intentó la construcción de barcos, que seguían siendo producidos en Centroamérica. Desde la década de 1550 se registró un constante incremento de precios en Perú, lo que se volvió un fenómeno constante hasta bien entrado el siglo XVII. El aliento para este proceso inflacionario fue el descubrimiento y explotación de plata en el Potosí, que permitía la importación de casi todo sin necesidad de producir localmente. Las mercancías se importaban preferentemente de la Nueva España, pues lo que venía de la península era aún más costoso y en ocasiones inaccesible por las distancias y las dificultades del comercio atlántico. Un tercer factor que aceleró el comercio fue que la población española en México había alcanzado una fuerte expansión desde la década de los 30 y podía abastecer a la colonia del sur con productos como el azúcar, textiles, ropa, muebles, artículos domésticos y de tocador, libros, entre otras mercancías.

El historiador español Lutgardo García Fuentes describe la articulación entre Perú y la Nueva España:
El comercio entre México y Perú atravesó una etapa de gran esplendor que duró hasta la década de 1580; luego, y sin que ello significara el cese de las relaciones, se inició otra marcada por las dificultades legales. En 1589 las autoridades mexicanas denunciaron a la Corona que los comerciantes limeños que cada año se desplazaban a la Nueva España adquirían grandes cantidades de géneros europeos provocando escasez y carestía. Sostenían que Lima, según el sistema legal establecido habría de abastecerse mediante los galeones de Tierra Firme (provenientes de Europa).
La reacción de los novohispanos se intensificó también por la presencia de las mercancías provenientes de Filipinas, que atrajo aún más a los peruanos, dispuestos a adquirir bienes de consumo, tanto de uso cotidiano como suntuario. García Fuentes calcula que en la década de los ochenta ¨los intercambios entre ambos virreinatos, incluyendo la reexportación de artículos procedentes de Filipinas, alcanzaban un valor superior a los tres millones de pesos anuales. Ciertamente este tráfico conllevó el hundimiento estrepitoso de las industrias sederas mexicanas, al no poder resistir la competencia del precio de las sedas provenientes de China, ni las dificultades dimanadas de las escasez de mano de obra a causa de las crisis demográfica mexicana¨.

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Woodrow Borah. Comercio y navegación entre México y Perú en el siglo XVI, IMCE, México, 1975, capítulo V El comercio del período 1550-1585 en su madurez. pp.15-17 y 125 a 169.

Lutgardo Garcia Fuentes.  Los peruleros y el comercio de Sevilla con las Indias 1580-1630. Universidad de Sevilla, 1997. pp.165-170.