domingo, 19 de febrero de 2012

Exotismo literario

A principios del siglo XVII, comerciantes, misioneros, marinos del ámbito hispano describieron con entusiasmo y con bastante detalle la geografía por la que iban avanzando, desde el sur del continente americano hasta los archipiélagos asiáticos. Sus crónicas de las Indias Orientales y Occidentales aportan una gran cantidad de información, pero también una visión de ellos mismos confrontados con otras realidades, maravillados con mundos ajenos.

Leyendas como las del El Dorado fueron motivo suficiente para movilizar a cientos y miles de personas para cruzar los océanos, con riesgo de sus vidas, con la intención de cambiar su fortuna personal. Claro está que también el celo religioso cumplió un papel central en este despliegue humano, pero es importante resaltar el imaginario colectivo europeo de esa época y como se reflejaba hasta en los más remotos rincones del viejo continente.

En la mentalidad europea del siglo XVII el continente asiático y sus habitantes seguía cubierto por el velo del misterio y de la confusión. El jesuíta José de Acosta publicó en Sevilla en 1590 su Historia natural y moral de las Indias, en las que intercala comentarios sobre las Indias Orientales, en contraste con las Indias Occidentales, más tarde conocida como América (1).

Las Filipinas e islas consecuentes, según personas pláticas (personas conocedoras) de ellas refieren, corren más de novecientas leguas; pues tratar de la China y Conchinchina y Siam, y las demás provincias que tocan a la India Oriental, es cosa infinita y ajena de mi intención, que es sólo de las Indias Occidentales.

Sin embargo sí opina sobre el ensanchamiento del mundo, la globalización que arrastraba a todos. Describe los esfuerzos del descubrimiento de sus contemporáneos sobre todo españoles:

Esto descubrirá el tiempo, que según es la diligencia y osadía de rodear el mundo por una y otra parte, podemos bien creer que como se ha descubierto lo de hasta aquí, se descubrirá lo que resta, para que el santo Evangelio sea anunciado en el universo mundo, pues se han topado por Oriente y Poniente haciendo círculo perfecto del universo, las dos coronas de Portugal y Castilla, hasta juntar sus descubrimientos, que cierto es cosa de consideración que por el Oriente hayan los unos llegados hasta la China y Japón, y por el Poniente los otros a las Filipinas, en donde está la ciudad de Manila, hasta Macán (Macao), que es la isla de Cantón, no hay sino ochenta o cien leguas de mar en medio. Y es cosa maravillosa que con su cuenta, de suerte que en Macán es domingo al mismo tiempo que en Manila es sábado, y así en lo demás, siempre los de  Macán y la China llevan un día delantero, y los de las Filipinas le llevan atrasado.

Impacto de Oriente en la literatura

Hemos mencionado en entradas anteriores el atractivo que tuvo Asia en escritores de la talla de Cervantes o Lope de Vega, pero aún don Luis de Góngora y Argote parece atraído por las maravillas de Oriente en algunas de sus obras. Lo menciona como origen de lujos inimaginables en la Fábula de Polifemo y Galatea . ¨Una nave encallada en la playa despliega las riquezas del Oriente (...) en cajas los aromas de Sabeo - en cofres las riquezas de Cambaya¨ (¿Camboya?). También se refiere al Oriente por la fama de sus diamantes en el Panegírico al duque de Lerma:

LX

Ambicioso Oriente se despoja
de las cosas que guarda en sí más bellas;
Ceilán cuantas su esfera exhala roja
engasta en el mejor metal centellas;
de su veneros registró Camboja
las que a pesar del Sol ostentó estrellas:
el esplendor, la vanidad, la gala
en el templo, en el coso y en la sala.

LXVII

Solicitado el holandés pirata
de nuestra paz o de su aroma ardiente,
no solo no al Térnate le desata,
mas su coyunda a todo aquel Oriente.
Del mar es de la aurora la más grata,
cuando no la mayor del continente,
isla Térnate, pompa del maluco,
de este inquirida siempre y de aquel buco.

Este última estrofa menciona las islas de la Especiería, misteriosas y deseadas por sus riquezas.

En suma, estos ejemplos literarios dan muestra del interés europeo por el Oriente y al propio tiempo un conocimiento vago de los reinos del sudeste de Asia, como es el caso de Camboya. En este conjunto se inscribe la obra que hemos venido mencionado de Andrés Claramonte, quien con un afán de mezclar ambientes transfiere el reino de Camboya a América... y lo localiza junto a Chile!  El rio Calac que separa a estos dos reinos es en realidad el océano Pacífico.

El autor del Gallinato

Andrés Claramonte ha sido considerado un autor secundario, en deuda con muchos autores, plagiario. Sin embargo refleja la nueva tendencia teatral de mezclar hechos, lugares y personajes de manera exagerada. Alfredo Rodríguez, filólogo español es más amable con la obra de Claramonte y arroja luz sobre la personalidad del autor (2). 

La comedia heroica El nuevo rey Gallinato y ventura por desgracia, de Andrés de Claramonte es una de la primera obras (representada ya en abril de 1604) en las que  se propone la figura del hombre del Nuevo Mundo. Como obra de una época en la que todavía no se había asentado el modelo lopiano (de Lope de Vega) clásico esquematizado por el Arte nuevo, aparecen elementos heterogéneos (como la personificación de figuras morales) y escenas y parlamentos resueltos tal vez de forma apresurada; junto a ello, el plan general de la obra y el tratamiento de la trama con un sólido sentido del espectáculo teatral ofrecen una serie de valores dramáticos y escénicos muy notables, que contrapesan los errores parciales que la crítica ha señalado. Una apreciación equilibrada de esta obra primeriza debe contemplar ambas cosas, tanto las luces como las sombras.

Algunos críticos consideran que Claramonte fue el creador del personaje arquetípico del Burlador de Sevilla, que fue lanzado a la fama literaria en la obra de Tirso de Molina y que aún goza de cabal salud por medio de Don Juan Tenorio. Lo dejo como apunte, pues la razón por la que aquí mencionamos a este autor es que el relativo éxito de su obra situada en Camboya responde al interés del público hispano del Siglo de Oro por conocer historias extraordinarias de mundos apenas conocidos.
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(1) José de Acosta, Historia Natural y Moral de la Indias. Edición preparada por Edmundo O´Gorman, Fondo de Cultura Económica, México-Buenos Aires, segunda edición, revisada, 1962.p 131.

(2) Alfredo Rodríguez López-Vázquez, Universidad de la Coruña, Hispanoamérica en el teatro del siglo de oro: el nuevo Rey Gallinato y Ventura por desgracia de Andrés de Claramonte.  ¨La obra fue representada en Salamanca por la compañìa de Baltasar de Pinedo al menos en dos ocasiones, en marzo y septiembre de 1604. Fueron representaciones que tuvieron éxito, puesto que fue una de las poquísimas obras de ese repertorio de Pinedo (que contaba con varias obras de Lope) que repitió en ambas ocasiones. El público no ve aquí sólo una historia, ve también una propuesta ideológica, estética y moral¨.

viernes, 17 de febrero de 2012

El Nuevo Gallinato

Volvemos al tema de la invasión de Camboya (1592-1598), pues si en la historia ha quedado oscurecido, en la literatura tuvo cierta trascendencia, como veremos.

Apuntábamos en otra entrada de este blog el impacto que tuvo la conquista de Camboya, tanto en el ámbito político como en el imaginario popular europeo del siglo XVII.  Cabe recordar que aquella época de la cultura europea se distingue por la llegada del barroco y sus formas alambicadas, conceptuales y religiosas. Sin embargo, en la literatura continuaban siendo muy atractivas las historias de enredos y desventuras de los conquistadores del siglo anterior. Es por ello que la obra  El nuevo rey Gallinato, escrita por Andrés de Claramonte (1560-1626) tuvo un éxito notable cuando fue presentada en España en 1604.

El nombre de la pieza es El nuevo rey Gallinato y ventura por desgracia, y se trata, según nos dice Moisés R. Castillo, de ¨una típica comedia de enredo¨ que describe las peripecias de dos hidalgos en tierras indígenas.  En línea con ¨todas aquellas literaturas que ensalzan la búsqueda de la riqueza y la fama, construye una comedia de indio, donde el valor y el honor en territorio de salvajes lleven al humilde protagonista a superar su desgracia, mejorar su honra y caudal y convertirse en heroico modelo  de súbdito-conquistador español¨ (1).

Geografía híbrida

La obra es una trama de confusiones y al mismo tiempo de mensajes morales, pero lo verdaderamente complicado corresponde a la ubicación geográfica del tema, pues el autor la sitúa en España, Chile, Perú y Camboya, utilizando como ya dijimos la popular noticia de valientes conquistadores en aquellas lejanas tierras.  Siguiendo un error más o menos común de la época, el autor mezcla o confunde las Indias Orientales -reino de Pegú, limítrofe con el de Camboya- con las Indias Occidentales y el Perú, al que se refiere.

¨Los hechos que se recrean son eco de los protagonizados por varios españoles en las costas del Indico y en lo que tuvo que ver con la conquista de Camboya. Sin embargo, Claramonte, siguiendo los pasos de una leyenda recién creada alrededor de lo acontecido en Asia y en torno a  un tal Gallinato -por otro lado el menos destacado de la expedición-, transforma la conquista de Camboya en la conquista de Cambox¨.

En suma, el autor crea, de forma intencionada o por desconocimiento geográfico, un espacio exótico, de estilo asiático-americano, que se halla repleto de tesoros y de indígenas a los que evangelizar. Como garantía para que su obra tuviera éxito introduce el atractivo de que el otro lado del mundo es posible el cambio individual y el ascenso social.



La atracción de lo periférico

¨Los espectadores de este tipo de obras, sabían que el mundo se hacía cada vez más pequeño: concluía un período milenario dominado por la oikoumene o ecúmene . Para los autores, la tarea era alimentar la curiosidad de aquellos mundos desconocidos por medio de la imaginación, el vehículo era la comedia y fuera del ecúmene todo lo que fuera excesivo era bien recibido. De hecho se pensaba que allá, al otro lado del océano, todo lo maravilloso era posible, casi normal¨ (2).

La importancia de combinar el mundo americano con el de Asia, es que para el autor ambas son regiones fuera de la civilización, ¨áreas donde puede encontrarse lo novedoso pero no lo verdaderamente humano¨.

En la siguiente entrada de este blog seguiremos con el tema.
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1. Moisés R. Castillo. Indios en escena: la representación del amerindio en el teatro del Siglo de Oro. Purdue University, EUA, 2009, p 136-149.

2. Frederick A. de Armas. Pennsylvania State University. Oikoumene: la geografía híbrida de El Rey Gallinato de Andrés de Claramonte.

martes, 7 de febrero de 2012

Procesión

La colección de pinturas dedicadas a la procesión del Corpus Christi que se encuentra en el Museo Arzobispal de Cusco es particularmente valiosa porque muestra la variedad cultural en la vieja capital incaica. Las élites indígenas participaban activamente en la celebración, en una ciudad acostumbrada ya al régimen religioso. 

Un cacique indígena, tuerto, que va al frente del carro de San Cristobal


San Sebastián  y detalle con guacamayas


Las confraternidades de San Juan Bautista y San Pedro




Los jesuitas


Santa Rosa de Lima, conocida como La Linda


La Ultima Cena muestra un altar con figuras que alternan con flores y pinturas de personajes de la época. Lo interesante también es el público que observa tanto a los adornos como al pintor. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Corpus Christi en Cusco

Distraigo a los amables lectores con un asunto que no atiende directamente al tema de la Nao de China, pero que creo que puede ser de interés debido a que ejemplifica el ambiente cultural en que eran recibidas las influencias orientales en el siglo XVIII americano, en este caso en Cusco, Perú. 

Se trata de una serie de pinturas que corresponden a la  fiesta del Corpus Christi en aquella ciudad.




La primera noticia que tuve acerca de las pinturas del Corpus Christi en Cusco fue por medio de un disco de Gabriel Garrido con ese título. En 2009 tuve la fortuna de viajar a Cusco y conocer las obras en el Palacio Arzobispal, una experiencia sorprendente que quisiera compartir ahora.



En 1675 el obispo Manuel de Mollinedo y Angulo ordenó a artistas locales dieciocho grandes lienzos, de dos por dos metros, para dar a conocer el gran despliegue que se hacía en la celebración de esta fiesta católica. De Hecho, era la segunda más importante después de la semana santa, aunque la festividad se ha perdido con el tiempo. 



Lo interesante de las pinturas, de las que sólo quedan dieciséis, es la frescura con la que muestran los rostros de la población indígena integrada en el ritual barroco, así como del pueblo criollo y de algunos negros que aparecen en ciertos ángulos. 



Una tras otra, iban apareciendo las diversas congregaciones religiosas de la ciudad, en este caso los mercedarios, con sus túnicas blancas.



Los descubrimientos musicológicos realizados en la segunda mitad del siglo pasado, especialmente a cargo de Robert Stevenson, permiten destacar  que la celebración tenía también una parte musical muy importante, con aportaciones de maestros españoles residentes en Perú y maestros criollos, así como músicos indígenas.


Es por ello que recomiendo escuchar el famoso Hanacpachap Cussicuinin, para darle una textura musical a estas obras pictóricas.